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viernes, 24 de mayo de 2019

Cuestiones estilísticas III


Para terminar de configurar nuestro estilo, además de leer buena literatura, tendremos en cuenta lo que dijo Baltasar Gracián en Oráculo manual y arte de prudencia: «Lo bueno, si breve, dos veces bueno».

Así, evitaremos las siguientes cuestiones:
1.  Pleonasmos: repeticiones innecesarias.
Ejemplo:
Alfonso subió para arriba.

2.  Otras repeticiones innecesarias.
Ejemplo:
María estaba muy enfadada y se pasó toda la tarde gritando.

3.  Adjetivos que repiten información contenida en el sustantivo al que acompañan.
Ejemplo:
Aquellos gritos agudos perforaron sus tímpanos.

4.  Adjetivos deducibles por contexto.
Ejemplo:
Laura sonrió complacida tras descubrir que había obtenido un sobresaliente.

5.  Sustantivos abstractos deducibles por contexto.
Ejemplo:
Los ojos de Adela brillaron de alegría al recoger el premio.

6.  Adverbios que repiten información contenida en el verbo al que acompañan.
Ejemplo:
Mario observó atentamente el panel.


Nota: Hemos de desterrar la idea de que los clásicos son aburridos, pues expresan conflictos humanos atemporales; motivo por el cual nunca pasan de moda. Clásico significa ʽdigno de imitaciónʼ; por ejemplo, las tragedias griegas o Don QuijoteSu lectura nos ayudará a pulir la construcción de argumentos y el estilo.

La calidad de nuestros referentes definirá nuestra literatura. No podemos quedarnos anclados en determinados productos actuales que se venden como literatura, y que en realidad no lo son. La lectura de novelas como El guardián entre el centeno (Jerome David Salinger), Del amor y otros demonios (Gabriel García Márquez) o La tregua (Mario Benedetti) remueve algo en nuestro interior y nos permite contemplar la vida con otros ojos: los de la sensibilidad.

La lectura de la poesía de Miguel Hernández, José Hierro o Alejandra Pizarnik nos ayudará a configurar la belleza de nuestro estilo.

La belleza en literatura no se fundamenta en el uso continuo de palabras rebuscadas y figuras retóricas. La belleza en literatura reside en la utilización de la palabra adecuada en el momento preciso, en expresar con sencillez ideas complejas.


Bueno, no nos demoramos más y damos paso a la página titulada El estilo III.

jueves, 16 de mayo de 2019

Cuestiones estilísticas II


Arruinaremos un buen argumento si lo materializamos a través de un estilo inadecuado, ampuloso e ininteligible. Para evitarlo, tendremos en cuenta los siguientes aspectos básicos:
1.  Párrafos breves y de diferentes longitudes.
2.  Oraciones y frases breves, y de diferentes longitudes.
3.  Palabras sencillas, breves y concretas; evitando rimas y cacofonías.
4.  Obviaremos los lugares comunes en la voz narradora cuando no esté empastada con la voz del personaje con punto de vista.
Ejemplo de lugar común:
Llover a cántaros.

5.  Utilizaremos preferentemente términos específicos, en vez de genéricos.
Ejemplo de término específico:
Manuel escuchaba el canto de los gorriones.
Ejemplo de término genérico:
Manuel escuchaba el canto de los pájaros.

6.  Grosso modo, optaremos por la recreación física de la abstracción frente a la abstracción.
Ejemplo de recreación física:
Rocío se mordía las uñas y resoplaba.
Ejemplo de abstracción:
Rocío estaba nerviosa.

7.  Nos aseguraremos de que los adjetivos que utilizamos no repiten información contenida en el sustantivo al que acompañan, ni admiten recreación física ni son deducibles por contexto.
8.  Comprobaremos que los sustantivos abstractos que empleamos no admiten recreación física ni son deducibles por contexto.
9.  Nos cercioraremos de que los adverbios que empleamos no repiten información contenida en el verbo al que acompañan y de que no abusamos de los adverbios terminados en -mente.


Bueno, no nos demoramos más y damos paso a la página titulada El estilo II.