jueves, 16 de mayo de 2019

Cuestiones estlísticas II

Arruinaremos un buen argumento si lo materializamos a través de un estilo inadecuado, ampuloso e ininteligible.

Para evitarlo, tendremos en cuenta los siguientes aspectos básicos:

1 Párrafos breves y de diferentes longitudes.

2 Oraciones y frases breves, y de diferentes longitudes.

3 Palabras sencillas, breves y concretas; evitando rimas y cacofonías.

4 Obviaremos los lugares comunes en la voz narradora cuando no esté empastada con la voz del personaje con punto de vista.

Ejemplo de lugar común:
Llover a cántaros.

5 Utilizaremos preferentemente términos específicos, en vez de genéricos.

Ejemplo de término específico:
Manuel escuchaba el canto de los gorriones.

Ejemplo de término genérico:
Manuel escuchaba el canto de los pájaros

6 Grosso modo, optaremos por la recreación física de la abstracción frente a la abstracción.

Ejemplo de recreación física:
Rocío se mordía las uñas y resoplaba.

Ejemplo de abstracción:
Rocío estaba nerviosa.

7 Nos aseguraremos de que los adjetivos que utilizamos no repiten información contenida en el sustantivo al que acompañan, ni admiten recreación física ni son deducibles por contexto.

8 Comprobaremos que los sustantivos abstractos que empleamos no admiten recreación física ni son deducibles por contexto.

9 Nos cercioraremos de que los adverbios que empleamos no repiten información contenida en el verbo al que acompañan y de que no abusamos de los adverbios terminados en -mente.


Bueno, no nos demoramos más y damos paso a la página titulada El estilo II.

viernes, 10 de mayo de 2019

Cuestiones estilísticas I

No es suficiente con que tengamos un buen argumento, unos personajes psicológicamente desarrollados, un narrador y un punto de vista precisos, y unas excelentes contextualizaciones. Todo lo anterior no sirve de nada si nos expresamos con un estilo farragoso e ininteligible.

Debemos dosificar la información y expresarla correctamente.

Así, habremos de tener en cuenta las siguientes pautas básicas de estilo:

1 Claridad, brevedad, sencillez y agilidad.
2 Orden.
3 Precisión.
4 Belleza.
5 Opciones estilísticas medidas al milímetro.


Bueno, no nos demoramos más y damos paso a la página titulada El estilo I.

jueves, 2 de mayo de 2019

¿Cómo organizamos la información?

El contenido de una novela se configura mediante el argumento, los personajes, el narrador, el punto de vista y las coordenadas espaciales y temporales.

El argumento constituye su eje, y el resto de componentes gira en torno a él.

Repartiremos la materia argumental en capítulos.
Los capítulos se escinden en escenas.
Las escenas, en párrafos.
Los párrafos, en oraciones y frases.
Capítulo: división del contenido de una novela con la intención de facilitar su comprensión. Los numeraremos o titularemos.

Escena: unidad narrativa mínima. Unidad de lugar, tiempo, acción y punto de vista. Cambiaremos de escena siempre que uno de estos elementos varíe. Efectuaremos el paso de una escena a otra mediante un espacio activo en blanco.

Párrafo: fragmento de un texto en prosa que finaliza con un punto y aparte.

Oración: estructura lingüística dotada de sentido completo, cuyo núcleo es una forma verbal conjugada. Finaliza con un punto y seguido.

Frase: estructura lingüística dotada de sentido completo, carente de una forma verbal conjugada (ejemplos: ¡qué frío!, ojalá, hola, buenos días, prohibido fumar). Finaliza con un punto y seguido.

Palabra: unidad lingüística dotada de significado. Aparece separada de las demás mediante pausas en la pronunciación y espacios en blanco en la escritura.

Utilizaremos palabras sencillas y breves; desechando rimas, cacofonías y repeticiones innecesarias.

Dosificaremos el contenido del argumento a través de los tres niveles narrativos:
Voz narradora (nivel narrativo 1).
Actividad mental (nivel narrativo 2 [artículos 25 y 26]).
Diálogo (nivel narrativo 3).

En cualquiera de ellos podemos imbricar saltos temporales (flashback, racconto y flashforward), metaliteratura, sueños, digresiones, historias incrustadas, efecto Rashomon y contrastes.

Una vez que tenemos claro todo lo anterior: gestionaremos las informaciones.

Pautas:

1 Toda información poseerá un porqué y una justificación: incide en el avance argumental, le otorga verosimilitud o desvía la atención del lector (expectativa falsa).

2 No ofreceremos información obvia ni deducible; salvo que contenga un porqué.

3 Desde el principio de cada escena: el lector ha de saber quién habla o piensa, dónde, cuándo y el punto de vista desde el que la referimos.

4 Dosificaremos el contenido de las expectativas (informaciones esenciales para comprender el desarrollo del argumento, que ocultaremos de manera temporal).

5 No repetiremos información. Las informaciones que vayamos ofreciendo serán complementarias, no repetitivas.

6 Dejaremos un espacio para la imaginación del lector (subtexto).


Bueno, no nos demoramos más y damos paso a la página titulada La gestión de la información.

lunes, 22 de abril de 2019

Diferentes perspectivas

Referiremos nuestro argumento mediante la voz narradora (nivel narrativo 1), la actividad mental ([artículos 25 y 26] nivel narrativo 2) y el diálogo (nivel narrativo 3).
En cualquiera de los tres niveles: podemos intercalar el efecto Rashomon y contrastes.
Tanto el efecto Rashomon como el contraste deben incidir en el avance argumental.
El efecto Rashomon consiste en relatar un mismo hecho desde diferentes perspectivas (complementarias, no repetirán información). Ninguna será falsa.
El contraste resalta las diferencias físicas y de carácter de dos personajes. Al menos uno de ellos ha de ser importante para el desarrollo del argumento.

Bueno, no nos demoramos más y damos paso a la página titulada El efecto Rashomon y el contraste.

lunes, 15 de abril de 2019

Desviaciones del hilo argumental

Referiremos nuestro argumento mediante la voz narradora (nivel narrativo 1), la actividad mental ([artículos 25 y 26nivel narrativo 2) y el diálogo (nivel narrativo 3).

En cualquiera de estos tres niveles: podemos intercalar digresiones e historias incrustadas.

Tanto las digresiones como las historias incrustadas otorgan verosimilitud al argumento.

Las digresiones suponen anécdotas que introducen paréntesis en el avance argumental.

Las historias incrustadas suponen historias dentro de un argumento del que no forman parte.


Bueno, no nos demoramos más y damos paso a la página titulada Las digresiones y las historias incrustadas.

miércoles, 10 de abril de 2019

Cartas, poemas, sueños

Referiremos nuestro argumento mediante la voz narradora (nivel narrativo 1), la actividad mental ([artículos 25 y 26nivel narrativo 2) y el diálogo (nivel narrativo 3).

En cualquiera de los tres niveles: podemos intercalar metaliteratura y sueños.

Tanto la metaliteratura como los sueños han de incidir en el avance argumental.

Metaliteratura significa ʽliteratura dentro de la literaturaʼ.

La materializaremos (si fuera necesaria) a través de cartas, notas, poemas, pequeños relatos, etc.

Mediante un sueño de cualquiera de los personajes, revelaremos datos significativos para el desarrollo de la historia.


Bueno, no nos demoramos más y damos paso a la página titulada La metaliteratura y los sueños.

miércoles, 3 de abril de 2019

Saltos temporales

Referiremos nuestro argumento mediante la voz narradora (nivel narrativo 1), la actividad mental ([artículos 25 y 26] nivel narrativo 2) y el diálogo (nivel narrativo 3).

En cualquiera de los tres niveles: podemos intercalar saltos temporales.

Los saltos temporales han de incidir en el avance argumental.

Los saltos temporales se escinden en analepsis, racconto y prolepsis.

Analepsis o flashback: salto temporal hacia el pasado.

Racconto: analepsis de mayor extensión.

Prolepsis o flashforward: salto temporal hacia el futuro.


Bueno, no nos demoramos más y damos paso a la página titulada La analepsis, el racconto y la prolepsis.