lunes, 12 de noviembre de 2018

Nostalgia, humor, intimismo

Otro aspecto importante a la hora de trabajar una novela es el tono desde el que vamos referir el argumento.

El tono no es más que la emoción principal que reflejamos al escribir.

Nos mantendremos fieles al tono elegido desde el principio hasta el final.

Podemos mezclar dos o tres tonos.

Si relatáramos nuestro argumento desde una perspectiva nostálgica con rasgos de humor negro, por ejemplo, ambas dimensiones estarían presentes desde el principio.

Aplicaremos el tono o los tonos seleccionados a la voz narradora, actividades mentales (si las hubiera) y diálogos. No obstante, tendremos en cuenta las opciones estilísticas y las mediremos al milímetro.

Así, si dos de nuestros personajes fueran un chico joven y un anciano: ambos se expresarían con un lenguaje neutro, natural y sencillo (acorde al tono adoptado). Pero de vez en cuando emplearían giros lingüísticos vinculados a sus circunstancias (edad, grupo social, nivel cultural, etc.).

A veces confundimos el tono con el estilo.

El tono consiste en la perspectiva desde la que vamos a referir nuestro argumento. El tono supone un rasgo interno de cada novela, forma parte del qué contamos.

El estilo, sin embargo, consiste en el conjunto de herramientas que empleamos para materializar nuestros argumentos. El estilo es personal aunque poseamos rasgos de otros autores (nuestros referentes o influencias). El estilo supone un rasgo externo de cada novela, forma parte del cómo lo contamos.

En otras ocasiones, queremos contar una historia enfrascándola en un tono que no es el adecuado. Esto le sucedió a Mario Vargas Llosa cuando escribía Pantaleón y las visitadoras. A continuación, vamos a reproducir sus palabras textuales:

Por increíble que parezca, pervertido como yo estaba por la teoría del compromiso en su versión sartreana, intenté al principio contar esta historia en serio. Descubrí que era imposible, que ella exigía la burla y la carcajada. Fue una experiencia liberadora, que me reveló —¡solo entonces!— las posibilidades del juego y el humor en la literatura.


Bueno, no nos demoramos más y damos paso a la página titulada El tono del argumento.

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